La luz se escapa, enciende, huye a prender más hogueras. La antorcha que abrazsará al mundo...

martes, noviembre 28, 2006

El ojo de la humana

El Palco de Renoir transmite en vivo y en directo (el cuadro es muy elocuente) los rescates que hacen Nussbaum ("Justicia poética") y Berger ("El tamaño de una bolsa") de la persona humana. No ya del sujeto (a la religión, a la tierra), ni del Hombre (francés) ni del individuo (liberal) . Ambos son exponentes de un ponerse en el lugar del otro, una práctica perdida ("el amor se cohibe en los juzgados") y casi muerta de frío: para eso son los abrazos, como las esperanzas que se abrigan. En uno, la narrativa; en otro, la pintura, ambas como formas de pasar al primer plano el sentimiento del Otro. No de un otro en una definición antropológica que plantea una dicotomía respecto a uno, sino un uno, un otro, una otra, que tambien me define porque me pongo en su lugar, porque soy ese otro, esa otra. Ese otro que se independiza de su autor (la intensidad de la mirada de El Palco, de Renoir) pero también otro que no se independiza del conflicto (se terciariza o no ser? jueces?) sino que es el conflicto mismo en un universo de privaciones.

1 comentario:

Lila G dijo...

Puras pamplinas Lila. Los libros que mencionás plantean dos visiones distintas: en Bergel la independencia, la vida propia fuera de la voluntad del pintor; en Nussbaum, la protección y la misericordia. Uno impone su camino, el otro se acobarda tras el brazo protector. Los artistas son como los cascarrabias sobre los que frondosamente escribió Filloy en "La Purga"