La luz se escapa, enciende, huye a prender más hogueras. La antorcha que abrazsará al mundo...

lunes, marzo 12, 2007

El blanco, la lluvia, el verde y el suicidio social.

Un nuevo día de lluvia me encuentra vestida con pantalones blancos. Tengo varias ideas sobre porqué ocurre esto. La primera, se refiere a un intento de cortar un día gris recortándome en blanco sobre el paisaje; con un par de chocolates más, incluso podría parecer una nube. La segunda idea parece remitirme a los orígenes más primitivos de las conductas humanas: para el caso de ensuciarme (con barro, que nunca falta), pues que se note. La tercera tiene que ver con aquella vieja teoría de nuestros abuelos del campo según la cual los caballos blancos atraen los rayos; como en la ciudad no hay caballos, cualquier cosa blanca debería atraerlos. En cualquier caso, todas estas ideas son, socialmente, bastante suicidas. Por cierto y hablando de colores, mi automóvil será verde loro brillante con una flor naranja en la puerta del lado del conductor; de esta manera nunca podré perderlo en un estacionamiento y por otro lado, no creo que nadie quiera robármelo. A lo sumo los ladrones esperarán para conocer qué tan ridícula puede ser la dueña (pues es claro que tiene que ser una mujer). Además, con esos colores me perdonarán cualquier mala maniobra en la calle ("pero mirá ese auto...si está chapi") y los pocos pájaros que andan en la ciudad vendrán revoloteando alrededor mío... con lo cual supongo que el muy verde auto estará además estampado a lunares de caquita.., lo cual nos remite al inicio y eso del suicidio social. Hinchada como una horma de queso, os saluda atentamente desde la Sala de Profesores de la Facultad de Derecho (como esta facultad tan correcta me permite estas cosas!), Lila.-